Seguinos por e-mail

29.6.08

Enólogos a la vista

Las últimas novedades en esta moda tan cambiante de la manera en que los vinos son seleccionados; nos marca el inicio de una etapa con duración incierta pero que día a día se introduce en nuestras costumbres y sobre todo en aquellos lugares donde tomamos el vino como un arte y no solo por el gusto para acompañar una comida.

Hasta ahora la selección de un vino y su calidad estaba dada por el prestigio de la bodega y la etiqueta que cada vino lleva determinando su cepaje, vida en barricas de roble, como así el corte que le corresponde.

En la actualidad la tendencia es que los vinos comienzan a ser elegidos por el enólogo que conduce la bodega, que es quien decide cuando un vino se encuentra listo para su consumo, cuando una cepa es adecuada y en que proporción debe estar en cada caso, según lo que la bodega define como objetivo.

De esta manera muchas bodegas tienen ya como uso cotidiano no solo la presencia del nombre del enólogo en la etiqueta, sino también su firma como base del compromiso que él mismo asume con los futuros consumidores de este preciado producto.

Agradecemos a Daniel Asencio por la información dada sobre este tema.

20.6.08

Historia del Vino en Argentina

La mayoría de los historiadores no se han puesto de acuerdo en el origen de la vid en América, ya que se han encontrado opiniones totalmente diversas sobre este tema; si bien contaremos algunas de las ideas que hay al respecto, lo que realmente es esperanzador es que más allá de cómo llegó lo importante es que la tenemos para disfrutar.

Una de las teorías más reconocidas dice que un sacerdote de la orden de los mercedarios, Juan Cidrón, (como verán nada que ver con la sidra solo por una letra) en el año 1554 plantó en Santiago del Estero las primeras vides, pero lo más importante de esta teoría es que este sacerdote junto con Juan Jufré, si sos mendocino o estudias historia sabrás que estoy hablando del segundo fundador de la ciudad de Mendoza, plantaron los primeros viñedos en esta provincia que hoy lleva la delantera en la producción de vinos en todo nuestro País.

Otra teoría dice que fueron los conquistadores españoles los que trajeron las vides a la provincia y se fundamentan en algunos escritos del Fray Reginaldo Lizarraga que expresaban el gran desarrollo de esta provincia en vitivinicultura desde la llegada de los españoles.

Una teoría más dice que las vides ya existían en el territorio de América antes de la llegada de Colón y como aval de esto se citan escritos del Abate Juan Molina que habla de la existencia de vides en diferentes lugares de América incluyendo Mendoza y San Juan.


16.6.08

¿Qué es el vino?

Un vino es una bebida obtenida de la uva mediante fermentación alcohólica de su mosto o zumo; la fermentación se produce por la acción de levaduras que transforman los azúcares del fruto en alcohol etílico y anhídrido carbónico.Se da el nombre de «vino» únicamente al líquido resultante de la fermentación alcohólica, total o parcial, del zumo de uvas, sin adición de ninguna sustancia.En muchas legislaciones se considera sólo como vino a la bebida Fermentada obtenida de Vitis vinifera, pese a que se obtienen bebidas semejantes de la Vitis labrusca, Vitis rupestris etc.

El aroma de los corchos

El aroma de los corchos

Cuando abrimos una botella de vino solo pensamos en el contenido y no en el objeto que tapa tan preciado elemento.
Lo que más ansiamos es desprendernos de ese obstáculo lo antes posible, y si puede ser, sin grandes problemas. Sin embargo, lo que muchos no sabemos, es que para conocer cómo es un vino lo mejor que se puede hacer es comprobar el estado del corcho, ya que nos aporta importante información sin tener que probar ni siquiera un solo sorbo del elixir de los dioses.

El tamaño, el olor y el color son algunas de las pautas que lleva implícito el corcho y con sólo fijarse en ellas, sabremos si el vino que hemos abierto merece la pena ser consumido. Esta tarea no es difícil, porque aunque lógicamente, no todos los corchos son iguales, sí reaccionan de igual forma cuando entran en contacto con el vino.

Vaya a modo de ejemplo algunas particularidades que podemos encontrar.

• Si aparece casi limpio, solo con un sabor levemente rosado (en el caso de los tintos) o amarillento ( en el caso de los blancos) y con un aroma apenas percibible, es un vino joven en condiciones de ser bebido, del que no esperaremos grandes acontecimientos.

• Por el contrario si la impregnación del vino en el corcho es mas oscura y profunda y su aroma es contundente, estamos ante un vino de guarda que necesitará decantador y aireación y seguramente este vino nos traerá un sinnúmero de experiencias gustativas y olfatorias que no podremos olvidar fácilmente.

• Finalmente y sin ser exhaustivo, un corcho teñido firmemente por los taninos del vino y con algunos cristales de depósito nos habla de un vino que probablemente haya pasado de su mejor tiempo de ser bebido, con lo cual lo cataremos con mucha precaución.

De Aquí que el corcho tiene que ser extraído sin roturas y analizado con vista y olfato para ir previendo que vino estamos a punto de degustar y evitar las malas sorpresas que en este arte nunca son agradables.

COPA DE DEGUSTACIÓN